Día Mundial de la Salud alerta de la necesidad de protegerse frente al cambio climático

Los peligros del cambio climático sobre la salud son de naturaleza diversa y mundial, y van desde el aumento del riesgo de fenómenos meteorológicos extremos hasta modificaciones de la dinámica de las enfermedades infecciosas. “Muchas de las enfermedades más mortíferas son sensibles a las condiciones climáticas, de las que dependen su incidencia y propagación”, señala la OMS.
Algunas de las repercusiones sanitarias del cambio climático ya se pueden observar: aumento del número de muertos por olas de calor; variaciones de la incidencia de enfermedades transmitidas por vectores, como la malaria o el dengue; incremento de la malnutrición y las diarreas, y alteraciones de la distribución de los desastres naturales.
Estas repercusiones “afectarán de forma desproporcionada a las poblaciones vulnerables”, tales como niños pequeños, ancianos, enfermos, pobres y poblaciones aisladas, afirma la OMS.
Los 150.000 muertos por las modificaciones climáticas
La agencia sanitaria ya ha hecho cálculos sobre el coste en vidas humanas: las modificaciones del clima “podrían haber provocado por lo menos unos 150.000 decesos y cinco millones de enfermedades (sobre todo diarreas) al año”. Sus previsiones apuntan a que “entre 20 y 70 millones de personas más habitarán en zonas donde la malaria se vuelva endémica”.
Aunque las repercusiones sanitarias de la subida de las temperaturas serán difícilmente reversibles en años o decenios, la OMS reconoce que muchas de ellas son evitables o controlables. En este sentido, apuesta por el control de los vectores de enfermedades, la reducción de la contaminación producida por los medios de transporte y el uso eficiente de la tierra y el agua.
Además, muchas de las medidas necesarias para evitar el cambio climático tienen efectos positivos en la salud. Por ejemplo, apunta la OMS, en los países industrializados, el aumento de la utilización de la bicicleta y del transporte público, en vez de los automóviles privados, “contribuirá a reducir la emisión de gases de efecto invernadero”. A su vez, “mejorará la calidad del aire y la salud respiratoria, y reducirá el número de muertes prematuras”. Y el incremento de la actividad física que se produce caminando o montando en bicicleta “puede reducir la obesidad y las enfermedades relacionadas con ella”.
Fuente: Consumer
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